Opinión: Regreso a Planet Wisp

 



¿Qué pasará si vuelve Sonic Colors?

 

Hace ya algunos días que saltaban los rumores sobre la posible llegada de un remaster de Sonic Colors, algo que habría pasado desapercibido entre el océano de presuntas “filtraciones” de no ser porque esta vez sí que parecía haber algo bastante fiable. Su nombre provisional sería “Sonic Colors Ultimate”, y llegaría para todas las consolas actuales y PC.

 

Esto vendría respaldado por filtraciones previas que hablaban de que Sega quería poner al día varios títulos modernos del erizo, a fin de tener disponible la mayor oferta de juegos de Sonic posible. ¿Para qué? Pues como ya apunté aquí mismo hace tiempo, para aprovechar el tirón de la película. Si, el tirón de la película aún continúa. Y además tenemos ya en el horno su secuela, para la que está claro que esta vez Sega si quiere estar preparada.

 

Es curioso que sea precisamente Sonic Colors el único regreso que se haya filtrado, cuando presuntamente habría más en camino, concretamente Unleashed y Generations. Y digo que es curioso porque es bastante evidente que este relanzamiento de Colors no llega tan solo porque Sega esté buscando tener la mayor cantidad de juegos de Sonic accesibles en la actualidad, sino también como “experimento” para ver cuál es la acogida que tendría este título en concreto a día de hoy.

 

¿Podría haber sido filtrado adrede? Quién sabe. Pero si hubiese que apostar por que Sega filtrase uno de estos relanzamientos en concreto, yo apostaría todo por Colors. ¿Por qué? Pues porque es sin duda el juego que más interés le puede suscitar a Sega después de lo acontecido en los últimos 10 años, o lo que es lo mismo, Sega tratando de averiguar una vez más qué fue lo que tanto gustó de este juego en particular.

 

Y es que en la comunidad de fans del erizo hay bastante división entorno a este juego, pues hay quien directamente lo considera el mejor Sonic en 3D, mientras que para un grupo bastante amplio, no solo se trata un título bastante sobrevalorado, sino que además es directamente culpable del devenir de la franquicia durante la última década.

 

¿Volveremos pronto a Planet Wisp?

Para resumir, tras la buena acogida que tuvo Sonic Colors parece que en Sega no tenían demasiado claro qué tecla habían tocado para que gustase tanto. Generations también recibió buenas críticas, pero vendió bastante menos en comparación. ¿Cómo era posible que un título de bajo presupuesto, y especialmente orientado a los más pequeños, hubiese sido tan bien recibido?

 

Ojo, que ser de bajo presupuesto no implica que deba ser un mal juego, ni es ninguna clase de insulto. Algo que conviene aclarar visto lo visto… Simplemente indica que su desarrollo no se afrontó como Generations o Unleashed, sino más bien como Secret Rings o Black Knight. Eso no es algo malo, pero sí que puede llevar a la sorpresa a una compañía si dicho proyecto consigue mejores resultados que el que debía ser su producto estrella.

 

Desde entonces está bastante claro que Sega trata de averiguar qué hizo bien con Colors, primero con lo que esencialmente es “Sonic Colors 2” (Sonic Lost World), y después con Sonic Forces. Con Lost World el Sonic Team cogió la parte que creyeron que más había gustado de Colors, y añadieron más calidad y detalle. Acentuando de paso ese estilo “mariano” que algunos tanto aplauden de Colors.

 

El resultado fue un mar de críticas y quejas, haciendo que el título vendiese mal incluso para lo que era de esperar de un juego de Wii U. Algo que tampoco vino a suavizar el frío relanzamiento posterior para PC. Si Sega había tocado alguna tecla correcta con Colors, con aquello les quedó bien claro que dicha tecla no había sido tocada al hacer Lost World.

 

Así pues, con Sonic Forces buscaron entre lo que habían desechado. ¿Pero que habían desechado realmente? ¿Los niveles cortos y la dificultad baja? ¿Estaría ahí la clave? Pues parece ser que no, porque de sobra conocemos todos como ha sido recibido Sonic Forces... Y de hecho esa escasa dificultad y duración han sido la principal queja de la mayoría.

 

Tal vez le habría ido mejor llamándose “Sonic Colors 2” …

Ambos “experimentos” han debido dejar al Sonic Team más confundido que un zombi nadando en una piscina de tequila. ¿Pero cómo averiguar entonces qué fue lo que tanto gustó a algunos de Colors? Pues relanzando Colors y viendo desde el primer momento cómo reacciona la gente. Incluso tal vez filtrándolo antes de anunciarlo, por si acaso…

 

¿Es eso lo que está pasando? ¿O es simple casualidad? Ambas opciones son posibles, pero tratándose de Sega y de Sonic, me voy a quedar con la opción más rebuscada. ¿Y qué pasaría de ser así? ¿Cómo recibiría la gente hoy en día Sonic Colors? ¿Sería de nuevo aplaudido, o recibiría abucheos y quejas?

 

Personalmente creo que es más probable lo segundo, y no por el juego en sí, que al fin y al cabo no tiene culpa de nada. Sino porque uno ya es perro viejo, y cada vez me resultan más predecibles los cambios de opinión de la gente… Me huelo una ristra de reviews con el clásico “ha envejecido mal”, o “este no es el Sonic Colors de mi infancia”, o “Sega ha hecho mal el remaster” (aunque sea exactamente igual).

 

Y repito, todo esto sin que el juego en sí tenga culpa de nada. Simplemente previendo las reacciones de la gente, y rememorando casos pasados similares. Y es aquí donde me gustaría mencionar a otra de mis sagas de juegos favoritas, pues cuenta con un caso que me resulta terriblemente familiar al de Colors.

 

Esa saga es Resident Evil, y el título en cuestión es Resident Evil Revelations. Cuando salió en su momento, Revelations fue una sorpresa enorme para todo el mundo, incluso los no habituados a la serie. El motivo era el espectacular aspecto que lucía para tratarse de un juego de 3DS, pues básicamente nos ofrecía un Resident Evil moderno completo dentro de la (por entonces aún joven) portátil de Nintendo.

 

El miembro más reciente del “legado” de Colors.

Aquello, como juego de 3DS, era una autentica pasada. Sin embargo, las críticas positivas pronto empezaron a sacar los pies del tiesto, y comenzaron a elogiar cosas que habían sido criticadas en otros títulos de la serie, a atribuirle al juego méritos que no tenía, y a pregonar que había devuelto a la serie a sus raíces cuando aquello simplemente era otro Resident Evil moderno más que poco o nada se parecía a los primeros.

 

¿Os suena? Vimos prácticamente lo mismo con Colors en su momento. Solo que entonces la consola de Nintendo bien aprovechada fue Wii en vez de 3DS. Durante años Resident Evil Revelations fue elogiado como una de las mejores entregas de la saga, lo cual causó cierta confusión en Capcom a la hora de decidir qué hacer con entregas posteriores de la serie. Si, igual que con Sonic.

 

¿Y qué pasó al final? Si, al final. Porque esta historia va por delante, y el resultado de todo aquello ya lo vimos cuando Capcom decidió sacar una versión HD de Revelations y publicarla para todos los sistemas del momento. El resultado fue que el título pasó sin pena ni gloria, los usuarios de sistemas “no-Nintendo” se dieron cuenta de que el juego era simplemente otro Resident Evil moderno, y además había perdido buena parte de su meritorio encanto inicial por ser de 3DS.

 

El supuesto juego que había “salvado la franquicia” y “devuelto la infancia a todos los fans”, quedaba ahora al acceso de todo el mundo, y sin ser ni mucho menos un mal juego, quedó como otro más de tantos entre la serie. De hecho, fue completamente ignorado por aquellos que tanto clamaban a las esencias originales de la saga cuando llegó Resident Evil 7, pues fue este nuevo título el que pasó a recibir dichos elogios, haciendo como si Revelations nunca hubiese existido.

 

¿Cómo pudo pasar algo así? La respuesta es muy sencilla, y de hecho podemos encontrar ejemplos de lo mismo en otras sagas y títulos únicos. La clave está en que se trataba de un juego grande exclusivo de una consola de Nintendo, y como todos sabemos, cuando esto ocurre el sector de usuarios más extremo de Nintendo saca la escoba y comienza a barrer para casa. Esto afecta directamente a la recepción general del juego, especialmente en lo referente a los medios.

 

Resident Evil Colors, digo Sonic Revelations… Bueno, ya me habéis entendido…

Pero en cuanto dicha exclusividad termina y el juego en cuestión queda al alcance de todos, este sector nintendero se siente traicionado y da la espalda al juego, mientras el resto de la comunidad de usuarios descubre que el juego, al fin y al cabo, no era para tanto. ¿Bueno? Si, sin duda. Pero no tan bueno como nos lo pintaron algunos…

 

¿Os acordáis de lo que ocurrió con Bayonetta? La primera entrega pasó sin pena ni gloria por sistemas de Sony y Microsoft, lo que la llevó directamente a la tumba hasta que llegó Nintendo y puso el dinero para una secuela exclusiva. Fue entonces cuando de golpe y porrazo empezaron a salir fans de Bayonetta hasta de debajo de las piedras, y de pronto se convirtió en uno de los títulos más aclamados del momento.

 

Así el primer Bayonetta pasó de llegar a ser regalado durante ferias en su versión para PS3, a ser uno de los juegos más buscados del sistema (igual que el de 360), algo que se mantuvo hasta que se confirmó que Bayonetta 2 incluiría la primera entrega en su lanzamiento para Wii U. Curioso… ¿Verdad?

 

¿Es esto lo que podría pasarle a Sonic Colors? Tal vez no, pues al fin y al cabo el público nintendero actual no parece actuar igual que el de entonces (baste con ver lo sucedido con Sonic Lost World). Pero yo personalmente no me iba a sorprender si así sucediese… ¿Cómo recibirá el público no-nintendero a Sonic Colors? ¿Aplicarán los mismos baremos de crítica que le aplicaron a Sonic Forces? ¿Lo apalearán por ser corto y fácil?

 

Permaneced atentos a los medios en los próximos meses, porque si finalmente se confirma este “Sonic Colors Ultimate”, va a ser una estupenda ocasión para que algunos nos sentemos a contemplar lo que sucede junto con un gran bol de palomitas. Es eso y tomárselo con humor, o darse de cabezazos contra la pared ante lo que nos toca aguantar entorno a las series que más nos gustan…

 

Consejo: Tened siempre a favor al público nintendero.

Antes de terminar, quiero recalcar que esto no es ningún tipo de alegato en contra de Sonic Colors, o Resident Evil Revelations. Sino más bien uno de mis habituales “estudios sociológicos” tratando de averiguar por qué pasa lo que pasa y de quién es culpa. (Generalmente de la gente que entiende esto como una batalla campal de fanatismos en vez de como lo que es: Un mero entretenimiento).

 

Por mi parte quedo a la espera de ver cómo es este nuevo Sonic Colors, aunque estaría bien que Sega recordase que hay títulos anteriores de Sonic que siguen todavía sin relanzar…


Las opiniones vertidas en esta columna son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no representan necesariamente el pensamiento de Sonic Paradise.

Opinión: Bleemcast!

 


Crónica de un invento muy gamberro que pudo cambiar la historia de Dreamcast.

 

El pasado 1 de marzo se cumplieron 20 años desde que Sega dejó oficialmente de fabricar Dreamcast, y con ello, formalizando su abandono del mercado de la fabricación de consolas. Pero la última máquina de Sega nos dejó muchas historias, y una de ellas pudo haber variado ligeramente el curso de los acontecimientos, o al menos acortado distancias con Sony de forma sustancial.

 

Esa historia es la del “Bleemcast!”, un peculiar accesorio que durante un tiempo se convirtió en la comidilla de todo usuario de la consola, e incluso de gente que no la tenía y empezaba a plantearse comprarla si aquello llegaba a buen fin. Evidentemente la cosa no terminó bien, pero nos dejó una historia curiosa digna de ser recordada dos décadas después.

 

El “Bleemcast!”, o mejor dicho “Bleem!”, nació como un emulador de la primera PlayStation para PC, algo relativamente común en la época. De hecho, ni siquiera era el emulador que ofrecía mayor compatibilidad con el catálogo de la consola de Sony en aquel momento, pero destacó por ofrecer posibilidades tales como mejorar notablemente el apartado gráfico y el rendimiento general, aplicando toda clase de florituras que hacían que los juegos de PlayStation se jugasen mucho mejor que en la propia consola original.

 

Hasta aquí, la historia de este emulador destacaba poco o nada con respecto a la de otros del momento, pero fue entonces cuando sus desarrolladores decidieron llevar a cabo una locura genial: Portear el emulador a Dreamcast. En aquel entonces el uso de Internet no estaba tan extendido como ahora, lo que no fue impedimento para que la noticia corriese por toda la red, llegando incluso a los propios usuarios de Dreamcast que navegaban desde la misma consola.

 

Gran Turismo 2 corriendo en Dreamcast.

Comenzó a hablarse de la posibilidad de jugar con algunos títulos concretos de PlayStation en Dreamcast, para lo cual simplemente haría falta un “disco de arranque” que se compraba por separado. La lista de juegos compatible se iría ampliando con el tiempo a medida que fuesen llegando versiones actualizadas del programa, hasta llegar a poder jugar a prácticamente cualquier juego de la consola de Sony. ¡Y con mejoras!

 

Algo así habría supuesto un auténtico terremoto en aquel momento, pues el bajo coste de Dreamcast sumado a su compatibilidad con PlayStation, habría disparado considerablemente sus ventas. Lógicamente esto no habría salvado la consola, pero quizá le hubiese permitido sobrevivir más tiempo, llegando en mejor estado de forma a su duelo inminente con PlayStation 2.

 

Lo más curioso es que no estamos hablando de un producto que no llegase a salir a la venta, ni de algo en plan “homebrew” que hubiese que descargar de sitios oscuros. El “Bleemcast!” llegó a ser una realidad, y a estar disponible en las tiendas junto a juegos originales de Dreamcast y PlayStation. Aunque el resultado final no fue exactamente el que se barajó en un principio…

 

Y es que sus desarrolladores prefirieron sacar emuladores individuales para cada título, lo cual les suponía mayores ingresos, y al mismo tiempo garantizaba una mejor emulación del juego en cuestión. Tres fueron los títulos de PlayStation que se pudieron dar una vuelta por los circuitos de Dreamcast: Gran Turismo 2, Metal Gear Solid, y Tekken 3. Hubo muchos más títulos planeados, pero por desgracia no llegaron a estar disponibles.

 

Los tres discos que llegaron a estar a la venta.

Cierto es que el invento tenía sus desventajas, ya que por ejemplo había que destinar una VMU (memory card) entera para él solito. Además, el mando de Dreamcast tenía menos botones que el de PlayStation, problema que los propios desarrolladores del invento intentaron subsanar lanzando un mando compatible, cosa que no tuvieron tiempo de hacer.

 

Pero los resultados a la hora de jugar eran espectaculares, superiores incluso a los vistos en PC. Las texturas lucían mucho mejor, el juego corría a mas FPS y mayor resolución, e incluso era capaz de corregir pequeños fallos del original. Naturalmente todo esto hizo cundir el pánico en Sony, ya que no solo estaban acabando con las exclusividades de su consola, sino que además lo estaban haciendo de forma totalmente legal.

 

Eso es tal vez lo más sorprendente, y es que estos jóvenes desarrolladores tuvieron cuidado de no hacer nada ilegal durante el proceso. El emulador en sí no vulneraba ninguna ley, y como requería el uso del disco de juego original de Sony, tampoco podía ser calificado de piratería. En Sega por supuesto estaban observando todo esto con una sonrisa de oreja a oreja, guardando silencio incluso a pesar del hecho de que este programa vulneraba el sistema que permitía que Dreamcast ejecutase Compact Disc tradicionales.

 

Durante el corto periodo de tiempo que duró esta historia, Sega estuvo en cierto modo apoyando espiritualmente a esta pequeña y modesta compañía de arriesgados desarrolladores. Incluso pudimos ver nada menos que a Jun Senoue vistiendo una camiseta promocional de “Bleem!”

 

Jun Senoue con una camiseta de “Bleem!” en el año 2000.

Naturalmente Sega no podía respaldar oficialmente todo esto, ya que de hacerlo habría abierto las puertas para que los abogados de Sony entrasen con todo contra ellos. Desgraciadamente no hizo falta nada de eso para acabar con el asunto, ya que fueron esos mismos abogados de Sony los que dieron muerte indirectamente al invento.

 

¿Por qué indirectamente? Pues porque como he dicho, el “Bleemcast!” no vulneraba ninguna ley, y la compañía que lo fabricaba y distribuía ganó todos y cada uno de los casos que Sony interpuso contra ellos. Lo que ocurrió es que Sony sabía que, aunque perdiesen todos y cada uno de los juicios, estos suponían unos costes abismales para la pequeña empresa independiente, lo que al final la acabó llevando a la ruina.

 

Y así un día amaneció el sitio web oficial de “Bleem!” con una simbólica imagen de Sonic llevando flores a la tumba del controvertido emulador. Una batalla que Sony ganó por desgaste, y que fue uno de los primeros indicios de que el sueño de Dreamcast estaba llegando a su fin.

 

Curiosamente algunos de los desarrolladores de este peculiar invento acabaron trabajando para Sony, ya que la compañía mostró gran interés por saber cómo demonios habían conseguido que los juegos de PlayStation se viesen tan bien en Dreamcast. Hay quién dice que Sony estuvo estudiando cómo mejorar la retrocompatibilidad entre PS1 y PS2 de este modo, aunque parece ser que todo quedó en nada.

 

Con esta triste imagen terminó la historia del “Bleemcast!”

Y así se cerró este peculiar capítulo de la historia de Dreamcast, lo que al fin y al cabo fue también historia de Sega, de Sony, y del videojuego en general. Aún es posible adquirir copias del “Bleemcast!” por Ebay, incluso nuevas a estrenar y por un precio bastante asequible. Una buena forma de poseer un pequeño trocito de historia y de paso disfrutar de versiones mejoradas de tres grandes clásicos de la primera PlayStation.


Las opiniones vertidas en esta columna son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no representan necesariamente el pensamiento de Sonic Paradise.