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Opinión: Aquí vamos otra vez

 


Llegan PlayStation 5 y Xbox Series X/S.

 

Ya las tenemos aquí, las nuevas consolas están ya entre nosotros, y con ellas iniciamos una nueva generación con la que tendremos que convivir otros 6 o 7 años. Por descontado no faltan las clásicas noticias sobre pequeños fallos en las primeras unidades distribuidas, pero también nos encontramos una queja que parece ser nueva frente a generaciones previas, y es la tibieza del catálogo de juegos con el que nos han llegado ambas máquinas.

 

Seamos justos, prácticamente ninguna generación de consolas ha arrancado con los que acabarían siendo los títulos estrella de cada consola. Pero si es cierto que el impacto visual ha ido decreciendo con los años a medida que se alcanzaba el techo gráfico, y esto es algo que también influye para que cunda el desasosiego entre muchos usuarios.

 

¿Qué hará Sonic en su aniversario con las nuevas consolas?


Pero con esto y a pesar de todo, las ventas de las nuevas consolas ya están batiendo todos los récords, hasta el punto de que no hay ni siquiera stock suficiente para las tiendas, pudiendo atenderse tan solo las reservas. Está claro que la actual situación mundial que vivimos nos ha hecho aumentar el interés por el “entretenimiento doméstico”, y en entre este se encuentran de manera muy destacada las nuevas consolas.

 

Vivimos un arranque de generación verdaderamente atípico, lo cual al menos supone un cambio en la monotonía que llevaba reinando esta industria en los últimos 10 años. Las compañías ya habían asumido cada una su posición, y ya apenas compiten entre sí. Lejos quedan los tiempos de la guerra de consolas, algo que en principio es bueno, pero que también hace que todo sea un poco más aburrido debido a la falta de una competición real.

 

Sega continuará rememorando su historia.


¿Cambiará esto mucho las cosas? ¿O tendremos otra extensión de la pasada generación? La cual fue a su vez una mera extensión de su predecesora. Ojo, no digo esto como algo malo, sino como una señal de que las cosas ahora están mucho más tranquilas en este mundillo, tanto para unas cosas como para otras. Personalmente no creo que este peculiar arranque agite demasiado las aguas, sin embargo esto tampoco es motivo como para afrontar con pesadumbre la nueva generación.

 

Sí, lo sé. Cualquiera que haya leído pasados artículos míos sobre este tema, habrá percibido un cierto tono pesimista, algo que comparten cada vez más usuarios. No obstante, y a título personal, he decidido tratar de cambiar esto. ¿Cómo? Intentando de buscar un punto de vista más optimista sobre la nueva generación, haciendo hincapié en las cosas buenas que están por llegar, en lugar de quedarnos tan solo con los malos presagios.

 

¿Sobrevivirá el formato físico? ¡Depende de nosotros!


Al fin y al cabo, ya están las cosas bastante mal como para además tomarse por la vía lúgubre algo que después de todo es para entretenernos. Y con todo lo que está pasando, es mejor mirar hacia el futuro con algo de optimismo que levante un poco el ánimo. Pero cuidado, porque tampoco se trata de auto engañarse poniéndose una venda de color rosa para no ver los problemas. Ya sabéis que los extremos nunca son saludables, así que mejor buscar un buen punto intermedio.

 

Si vosotros también veis las cosas con escepticismo, y queréis probar a equilibrar un poco la balanza, basta con imaginarnos todo lo que puede ir saliendo a lo largo de los años en los que estará activa esta nueva generación. Por ejemplo el año que viene con el aniversario de Sonic, que a buen seguro tendrá muy en cuenta las nuevas máquinas. O con las continuaciones de nuestras series favoritas. ¿Veremos por fin la conclusión de Shenmue?

 

Mirando hacia el futuro con optimismo.

Este nuevo mundo que se nos presenta ofrece mucho interés por el sector del videojuego, lo que supone más dinero para que las compañías inviertan en nuevos proyectos, y ya solo con esto podemos tener una de las generaciones más movidas que se recuerden. Centrémonos en cosas como esta, y antes de que nos demos cuenta veremos las consolas con otros ojos.

 

Y si, esto también afecta a Sega. De hecho ya hemos visto como en su más reciente restructuración han movido recursos del sector arcade, al doméstico. Lo que supondrá más juegos para consola y PC. Simplemente nos queda echarle un poco de paciencia para ver los resultados, pues probablemente aún tardarán un poco en llegar.

 

Mientras tanto tened cuidado de vosotros y de los que os rodean, permaneced a salvo, y cerca de vuestra fiel máquina de juegos (la que sea). Será un compañero inseparable en los próximos años, así que mejor darles la bienvenida a las nuevas con un cálido abrazo.

 

Las opiniones vertidas en esta columna son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no representan necesariamente el pensamiento de Sonic Paradise.

Opinión: Cinco décadas de evolución

 

Llega la novena generación de consolas.

 

En el anterior artículo hablamos sobre las dudas que les genera a muchos la nueva generación de consolas que estamos a punto de estrenar, la cual asegura la propia Sony que será la mayor de la historia. ¿Lo será realmente? Eso el tiempo lo dirá, pero para saber cómo hemos llegado hasta aquí, toca volver la vista atrás y repasar los cambios generacionales anteriores.

 

Es muy posible que los más jóvenes nos hayáis escuchado a los más viejos hablar sobre lo importantes que eran los saltos generacionales décadas atrás, mientras se argumenta que dichos cambios han ido siendo cada vez menores. ¿Es esto cierto, o simplemente se trata de otra de tantas “quejas de viejo” que recorren Internet? Eso es lo que vamos a ver hoy.

 

Ya hablamos en el anterior artículo sobre lo que supuestamente nos viene ofreciendo esta nueva generación. ¿Pero que nos ofrecieron en el pasado estos saltos? Para empezar, es bueno recordar que esta nueva generación que vamos a comenzar será la novena generación de consolas, una evolución que comenzó a principios de los años 70 cuando la Magnavox Odyssey inició toda esta fiesta.

 

De Pong a Donkey Kong.


Aquellos comienzos fueron una auténtica locura, con más de 900 sistemas distintos que por lo general ofrecían tan solo un único juego. Su diseño se limitaba tan solo a unos fantasmagóricos pixeles blancos de gran tamaño flotando sobre pantallas negras, teniendo que recurrir a algunos ingenios externos, como imágenes de plástico colocadas frente al televisor, para poder ofrecer algo de vistosidad.

 

Puede que hoy en día nos parezca algo demasiado sencillo y modesto, pero en su momento supuso toda una revolución el simple hecho de poder interactuar en nuestra casa con las imágenes del televisor. Fue a partir de ahí cuando las cosas comenzaron a evolucionar hasta llegar al primer salto generacional, en el que una de las principales novedades fue la posibilidad de poder cambiar de un juego a otro con tan solo cambiar de cartucho.

 

Esta innovación técnica se ha mantenido hasta nuestros días, aunque el formato de almacenamiento haya ido variando con los años. ¿Será la nueva generación la última que dé soporte al formato físico? Son muchos los que se preguntan esto, y es que nunca hasta ahora habíamos estado tan cerca del posible fin de este avance.

 

De Donkey Kong a Super Mario Bros.

Pero también hubo un salto técnico increíble, pudiendo llegar a ofrecernos gráficos en color, ante los que todavía había que ejercitar la imaginación para llegar a ver lo que nos decían que era. Así unos pocos pixeles rojos y azules se podían convertir en Spider-Man, y podíamos distinguir a cada uno de los fantasmas de Pac-Man según su color. Y todavía quedaba otra gran innovación por sumarse, el sonido.

 

En un solo cambio generacional las consolas habían dado un salto enorme tanto en el aspecto técnico como en el jugable, pasaron de ser meros juguetes electrónicos, a convertirse en la tercera pata de la industria del videojuego, junto a los arcades y los ordenadores personales. Y aquello solo era la antesala de lo que vendría después…

 

La tercera generación de consolas no tardó en llegar, y de hecho convivió con la segunda durante buena parte de los años 80. Es aquí donde Nintendo y Sega se subirían definitivamente al barco, en la hoy llamada “generación de los 8 bits”. El salto fue gigantesco, gracias en gran medida a que en Japón decidieron tomarse en serio el asunto. Las nuevas máquinas podían ser caras en sus comienzos, pero estaban muy por delante de todo lo visto hasta entonces en cuanto a consolas.

 

De Super Mario Bros. a Sonic the Hedgehog.


En los 80 la brecha entre sistemas domésticos y arcades se hizo bastante grande, incluso en los ordenadores. Pero las llamadas “consolas de 8 bits” se presentaron como un punto intermedio interesante para quien simplemente quería jugar en casa. Ya no era necesario derrochar tanta imaginación para ver a Spider-Man en un juego de Spider-Man, los gráficos eran perfectamente capaces de representar al Hombre-Araña en todo su esplendor.

 

La otra gran innovación fue el control, pues se pasó de experimentar con cientos de aparatos extraños, a un estándar de cruceta y botones que seguimos utilizando hoy en día. Y finalmente se dio un paso de gigante en otro aspecto sin el que hoy nos resultaría difícil concebir un juego, la música. Los chips de sonido evolucionaron ofreciendo algo más que simples pitidos, dando a los compositores la capacidad de hacernos amar un juego por algo más que sus gráficos y jugabilidad.

 

Explicado así, todo suena como un enorme salto. ¿Verdad? Y así lo fue. Y sin embargo quedó completamente atrás en cuanto la cuarta generación de consolas hizo acto de presencia. Aquí todo era mucho mejor, los gráficos, el sonido, la jugabilidad… Ahora teníamos los arcades más cerca de casa que nunca, e incluso los ordenadores personales tenían que conformarse con medirse de tú a tú con las consolas del momento.

 

De Sonic the Hedgehog a Super Mario 64.


Aquí es cuando nació nuestro erizo azul favorito, como uno de los principales iconos de esta revolución que supuso la que para muchos es la mejor generación de la historia. Título que a partir de ese momento tratarían de disputarse las futuras generaciones venideras. Finalmente, la cuarta generación supuso también la entrada de dos elementos que nos son muy familiares hoy en día: El disco como principal formato de almacenamiento, y los gráficos en 3D poligonales.

 

Fue precisamente en estos gráficos poligonales en los que se centró el quinto cambio generacional, beneficiándose también del nuevo formato de disco. Ahora los programadores podían dar rienda suelta a su imaginación, y ofrecernos prácticamente cualquier cosa. El resultado fue una explosión de creatividad que afectó a prácticamente todos los géneros, haciendo que algunos como las plataformas y la lucha se convirtiesen casi en nuevos géneros gracias a las 3D.

 

También se buscó llamar la atención de un público más adulto, derribando de una vez la imagen de “juguete” que tenían las consolas. Grandes aventuras con historias propias de Hollywood, nos invitarían a sumergirnos en mundos virtuales, mientras disfrutábamos de una calidad sonora no muy diferente a la actual.

 

De Super Mario 64 a Sonic Adventure.


En aquel momento se podría haber alcanzado perfectamente el techo técnico en la evolución del videojuego, sin embargo los nuevos gráficos tridimensionales estaban aún muy verdes, y es en su evolución en lo que se centrarían en gran medida las generaciones venideras. Así arrancaba la sexta generación de consolas, con una Dreamcast que era capaz de ofrecer gráficos de tal calidad, que incluso los arcades y los mejores ordenadores de la época tenían dificultades para igualar.

 

Este salto llegó además en muy poco tiempo, apenas 4 años después de que se iniciase la anterior generación de consolas. Había que “redondear” esos polígonos, y la solución para ello fue darles a las máquinas cada vez más potencia. Pero aquella generación no se limitó tan solo a esto, ya que también supuso la llegada eficiente de los servicios online a las consolas. Ahora podíamos jugar con jugadores de cualquier parte del mundo, o acceder a nuevos contenidos descargables.

 

Con la llegada de la séptima generación se alcanzó lo que se buscaba, que los gráficos poligonales luciesen por fin cómo era debido, tal y como lucían las grandes superproducciones CGI de Hollywood. Tal vez entonces no fuésemos conscientes, pero el techo gráfico comenzaba a asomar en el horizonte… Las compañías lo sabían, y se empezaron a probar nuevas formas de jugar que compensasen el, cada vez menor, margen de mejora visual.

 

De Sonic Adventure a Sonic Unleashed.

También se aprovechó esta generación para pulir las conexiones a Internet, abriendo de paso las puertas a los llamados “juegos indies”, donde habría que buscar a partir de entonces la originalidad, teniendo en cuenta los temores que provocaban los costes cada vez mayores a la hora de producir juegos grandes.

 

Todo esto comenzó a hacerse bastante evidente con la llegada de la siguiente generación de consolas (la actual), en las que las propias compañías nos advertían de que los saltos técnicos serían cada vez menores. Si, aún quedaba lugar para la mejora visual. Pero todo quedaba reducido a una eterna promesa de alta definición y juegos a 60fps que no siempre se cumplía, ni siquiera cuando a mitad de la generación nos vinieron vendiendo una especie de “sub-generación“ de consolas “pro”.

 

Para compensar esto se buscan nuevas formas de jugar, algunas de ellas rescatadas de viejas ideas del pasado, pero que por unas razones u otras parece que no terminan de cuajar. Hemos pasado de generaciones que prácticamente se vendían solas, a otras que “nos tienen que explicar” para que veamos la diferencia.

 

De Sonic Unleashed a Super Mario Odyssey.

¿Ocurrirá lo mismo con esta novena generación? ¿A vosotros os parece que este será realmente el mayor salto generacional de la historia? Después de volver la vista atrás, somos muchos los que tenemos serias dudas al respecto. De modo que solo queda confiar en que las compañías sepan insuflar aire fresco en la industria y ofrecernos así una nueva generación como es debido.

 

Al fin y al cabo dicen que la necesidad agudiza el ingenio, y si la nueva generación no puede llamar nuestra atención a base de gráficos, se verá en la necesidad de hacerlo por otras vías. De un modo u otro, comienza a escribirse una nueva página en la historia de las consolas y del videojuego en general. Y es que después de todo, algún día todo esto será también historia.


Las opiniones vertidas en esta columna son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no representan necesariamente el pensamiento de Sonic Paradise.